El juego, un gran aliado

Juego, teatro y Gestalt

Decimos a menudo que, en el teatro, tenemos un importante aliado que es el JUEGO.

El juego es un espacio mental, situado entre la fantasía y la realidad. Fantasía en tanto que lo que ocurre y como ocurre es fruto de nuestra imaginación y de dejarnos guiar por las consignas generadas por ella.
Pero va más allá, el juego no se queda en la mente y aparece en la realidad cuando actuamos y ponemos en acción aquello que imaginamos y nos movemos, hablamos o nos relacionamos en base a las premisas que mentalmente hemos ideado.

No podemos prever lo que pasará.
Existe una estrecha relación, entre lo interno y lo externo, es decir, entre lo mental y emocional, y lo físico. Así, lo que imaginamos produce unas conductas externas, que al convertirse en acción, producen nuevas sensaciones, emociones e ideas, las cuales generan nuevas acciones, imposibles de planificar o prever con antelación, ya que se desarrollan unas a consecuencia de las otras, en el tiempo y lugar presentes.

El papel transformador de los elementos!
En este sentido vemos que los elementos físicos, como el atrezzo y el decorado, aunque no son imprescindibles pueden ser muy útiles, justamente por las sensaciones externas que proporcionan y que nutren a las internas. La expresión inglesa para “ponerse en la piel de otro” es “put in another person’s shoes”, es decir ponerse en los zapatos del otro, lo que implica que desde el calzado que el otro ha elegido y usa, entendemos su caminar y entendiendo su caminar, descubrimos su manera de ser.
El juego infantil es un ejemplo maravilloso: un trozo de tela a modo de cola para ser un tigre, o una caja de cartón para viajar en el Titanic. El objeto nos condiciona físicamente, nos hace actuar de manera distinta a como lo haríamos sin él o con uno distinto, y nos hace sentir y pensar de una determinada manera.
La escenografía y el atrezzo pueden usarse para modificar la acción interna y externa del actor, jugando su propio, pequeño y complementario papel transformador.

Los adultos también jugamos!
El juego, para el adulto, es un contexto liberador. Desde nuestra mente adulta identificamos jugar con fingir, pero el juego va más allá de la simulación, y es en éste matiz en el que encontramos su riqueza más profunda: no se trata de “hacer como que” si no de HACER en mayúsculas, de comprometerse con el personaje y con la acción completamente, con el cuerpo, la mente y la emoción, situándonos a cada instante en cada instante, haciendo de la fantasía realidad y de la realidad fantasía.
Y, aunque a nuestra mente adulta le cueste valorarlo de éste modo, el juego nos aporta profundidad, ya que el juego es verdad en ese momento concreto. La espontaneidad que tanto nos cuidamos de reprimir, se deja la puerta abierta. A través del personaje surge nuestro ego en el sentido integral de la palabra, surgen nuestros deseos, trabas y demandas ocultas y, para sorpresa nuestra, surge la belleza de la conducta humana, en nuestro ser como actores o frente a nuestros ojos como público. Podemos entonces observar la vida, lo que significa ser humano, con sus luces y sus sombras, y podemos aprehender todas las tonalidades de la realidad, la realidad que nos rodea y la que nos habita.
Nos ponemos otros zapatos y jugamos a ser otro, alguien que necesariamente va más allá de nosotros, que es distinto, que nos confronta a otros objetivos, a otros retos, a otras necesidades, a otra manera de resolverlas, y desde el placer del juego, a nuestras propias dificultades y sobre todo, a nuestro potencial.

Sólo hay que calzarse y echar a andar.

El trabajo del actor sobre si mismo

Como buscador probablemente eres un voraz alumno de talleres de creatividad -vengan de la disciplina que vengan- porque te encuentras en la necesidad de reavivar o experimentar en ti el proceso creativo, para posicionarte de forma distinta frente a tu labor, ante los otros, o bien para lograr tu propio desarrollo y autenticidad.

En el teatro el personaje cobra vida cuando tú lo dotas de ella, y es necesario mantenerse en la búsqueda de recursos que aporten a tu trabajo ésa vitalidad, y poner freno a la tendencia a acomodarnos y a automatizar.

¿CÓMO PUEDE LA GESTALT AYUDAR EN LO TEATRAL Y CREATIVO?

Tres aspectos fundamentales de la terapia Gestalt pueden convertirse en valiosos puntos de partida para tu trabajo:

Presencia.

Nos referimos a estar aquí y ahora. El teatro no puede ser sino presente, siempre aquí y ahora, tu cuerpo y tu palabra frente al público. La improvisación es el presente por excelencia, y exige tu presencia total, sin demasiada oportunidad de planificar, ni razonar, sólo la consciencia de la experiencia generada por ti y el entorno, en ese preciso instante. Estás, y eres aquí y ahora.

Conciencia.

Para que la magia en el escenario ocurra, no sólo es necesario que estés presente sino que estés consciente, que te des cuenta de lo que ocurre a tu alrededor, que te percates lo que ocurre en tu interior, más allá de lo analítico. Se trata de percibir lo que sientes a nivel emocional y sensorial. Tu nivel de conciencia en el escenario se amplifica: conciencia de ti mismo, del personaje, del público, del espacio… ¡Y tomar conciencia de la conciencia!

Responsabilidad.

Hacerte cargo de tus pensamientos, emociones y acciones te sintoniza con la realidad, con lo que es y con lo que eres tú. La responsabilidad es la disposición a ser y a responder, centrándote menos en aquello que ocurre, y más en lo que haces tú en relación a lo que ocurre.

EL CUERPO COMO INSTRUMENTO EXPRESIVO.

El cuerpo es tu herramienta de trabajo cuando actúas. Y es fundamental mantenerla vívida, capaz y alerta. La Gestalt tiene en cuenta al ser humano como un todo en relación con el entorno, y no separa los procesos corporales de la experiencia en sí misma.

El Cuerpo.

Es el lienzo donde se plasma lo que ocurre fuera y dentro de él. Tu cuerpo percibe el movimiento y el contacto con el entorno, como vivencias, como experiencias, como una totalidad.

Observa ahora, como una sensación o una emoción que tengas, se manifiesta en una parte concreta de tu cuerpo; cómo actúa tu cuerpo cuando tiene permiso para hacer, cómo se modifica tu respiración cuando conectas con lo que sientes ahora.

El cuerpo cambia con cada movimiento físico, emocional o mental, y por eso en la Gestalt el trabajo con el cuerpo es el eje de casi todo el trabajo expresivo.

Las Emociones.

Lo que ocurre en tu cuerpo te conecta con sensaciones y emociones, y viceversa. Es necesario escuchar atentamente lo que ocurre y cómo ocurre para identificar si estás poniendo límite a la emoción que surge y por qué.

Cuando experimentas emociones con la conciencia que promueve la Gestalt, más conoces de ellas, y te haces más responsable de las experiencias que vives, y más amplia es tu paleta expresiva.

La Expresión.

El cuerpo materializa lo que ocurre en tu interior y la finalidad del actor es transmitirlo a través de su cuerpo y su voz. Para ello es imprescindible liberarte de construcciones mentales, y deshinibirte; así las emociones fluirán en armonía con el personaje, brindándole entidad y veracidad.

Las técnicas expresivas incluyen el movimiento, ya que la autenticidad del personaje se encuentra más en lo que expresa de forma corporal que lo que explica verbalmente. Cuando ambas cosas son coherentes de forma natural, el personaje está presente y tú también.

EL TEATRO COMO OPORTUNIDAD.

El teatro como Oportunidad, te proporciona técnicas del teatro y la Gestalt unidas para trabajar sobre tu propia herramienta, es decir, sobre ti mismo. Te ayuda a ser un cuerpo consciente y presente; una persona que puede ser espontánea sin dejar de deliberar; que siente y que toma partido y protagonismo -que se responsabiliza, que se moja- porque quiere estar y más aún, ser.

Publicado en NA Magazine.

Nueva edición del curso: El teatro como oportunidad

Cada edición de El teatro como oportunidad es única, reúne a un grupo distinto de personas, se enriquece con cada matiz personal y con cada perfil profesional.

Nos emociona cada inicio: tenemos las herramientas, sabemos hacia dónde partimos, pero el camino que tomaremos lo vamos a descubrir sesión tras sesión, con todos y cada uno de los participantes, con toda la riqueza individual aportada y la grupal que se genera a cada instante.

En la presentación encontrarás los detalles de la formación de dos años de teatro y Gestalt, y en estas palabras nuestra más sincera invitación a que participes.