La voz más allá de la palabra

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Si los ojos son el espejo del alma podríamos decir que la voz nos muestra el estado en que el alma se encuentra. Hay muchas profesiones en las que sería recomendable poner atención y conciencia en el uso de la voz y, en el caso de la interpretación teatral, se trata de un trabajo imprescindible para los actores.

La voz, lejos de ser un elemento más de nuestra gestualidad, tiene una relevancia especial ya no sólo es el principal instrumento de comunicación sino también de expresión, así como una característica personal bien reconocible para los demás. Su complejidad va más allá, ya que se encuentra íntimamente ligada con la respiración y con el resto del cuerpo. Nuestra respiración refleja tanto nuestra actividad física como nuestros estados internos y, por tanto, condiciona aquello que revela nuestra voz.

Más allá pues de lo que decimos con las palabras, la voz transmite sin que nos demos cuenta, mucho más que éstas a nuestros interlocutores: si estamos nerviosos, enfadados, alegres, tensos… tanto la respiración como la voz son muy difíciles de falsear, con lo que a menudo transmitimos mucha más información de la que creemos cuando nos comunicamos.

La voz es intermediaria entre nosotros y el otro e influye en la naturaleza del mensaje, aportándole matices que pueden condicionar la relación. De forma inconsciente nuestra voz va adquiriendo ciertos rasgos a lo largo de la vida, ya sea por influencia cultural o familiar, como para resolver alguna circunstancia personal: queremos pasar desapercibidos, hacernos notar, demostrar seguridad o autoridad…

En general lo que percibimos en la voz del otro forma parte de aquello intuitivo y no tanto de lo racional, tal y como pasa con los gestos también. La voz y sus aspectos no verbales cambia según nuestra actitud, nuestra predisposición, en definitiva, cambia según nuestra presencia. En el escenario, que amplifica en cierto modo estos aspectos no verbales, es muy significativo los cambios que pueden observarse según el nivel de tensión o relajación, la emoción que se está atravesando, el discurso interno de quien actúa…

Muchas personas tienen algún tipo de dificultad con su voz o bien tienen molestias en el aparato fonador o sufren algún bloqueo. En nuestro trabajo de El Teatro Como Oportunidad, especialmente en el taller de voz, ponemos la atención en lo que la voz de cada alumno nos transmite y en los posibles bloqueos. Observando los aspectos no verbales del habla como el ritmo, el tono, sonidos que emitimos, el volumen…

Observamos cada voz tal y como se manifiesta, ya que no existe “correcto” o “incorrecto”, no hay un objetivo al que se deba llegar, ponemos la atención en lo que ES aquí y ahora, en lo que nos transmite la voz sobre la persona, sobre la situación y sobre como se dirige al público y a al otro.

En el aquí y ahora podremos aprehender todos los matices que se hallan en la voz y en su uso, y tomar conciencia de cómo es nuestra experiencia -así como comprender algo más de la experiencia del otro-, un paso más hacia la transformación y la posibilidad de vivir desde la conciencia.