Intimidad y grupo

El grupo es fundamental en el trabajo que desarrollamos en nuestros cursos y talleres. Hablamos en otra ocasión de la función de espejo que éste desempeña y, para ello, es necesario generar un clima que lo propicie ya que, para lograr los objetivos que nos proponemos individualmente, es necesario disponer de suficiente intimidad personal y grupal.

Entendemos por intimidad un espacio abstracto reservado para un grupo determinado de personas. Puede definirse también por lo que ocurre en dicho espacio, aquellas acciones o emociones que se comparten en privado, que deseamos mantener al margen de nuestra esfera pública. En un espacio íntimo sentimos que podemos compartir sin miedo cualquier información o emoción, sin temer ser juzgados, por el contrario, sentimos el apoyo y la comprensión de los demás.

Aquí y ahora, yo y el otro

Esta sensación activa nuestra empatía, facilitando la conexión con el otro y creando y fortaleciendo nuestros vínculos. El trabajo en El teatro como Oportunidad parte de la toma de consciencia de uno mismo, de ir progresivamente dándonos cuenta de lo que nos ocurre a nosotros mismos a todos los niveles y para ello, es imprescindible situarnos en el aquí y el ahora. Ser plenamente en el momento presente nos facilita el encuentro con el otro, que se genere la intimidad necesaria para que todos los presentes podamos mostrarnos como somos y estamos en ése determinado momento.

El reconocimiento personal de quiénes somos, qué queremos y qué necesitamos nos acerca al reconocimiento de quién es, qué quiere y qué necesita el otro, allanando el camino del contacto, de la empatía y creando el espacio de intimidad en el que todos podemos ser auténticamente y ahondar en la experiencia que el teatro nos propone.
Así pues, partimos siempre del compromiso de confidencialidad y avanzamos para establecer una conexión honesta entre todos los miembros del grupo. Esto nos exige a todos y cada uno de los participantes compartirnos con la máxima honestidad de la que somos capaces y prepararnos para aceptar la respuesta que recibamos del otro.

Porque en la verdadera intimidad compartimos acciones, ideas y emociones, responsabilizándonos de todo ello, y es tan importante nuestra intención de abrirnos a los demás como acoger la apertura del resto de personas del grupo. La confianza y la capacidad de mostrarnos vulnerables son la base y en El teatro como Oportunidad las cuidamos especialmente.

Intimidad y cercanía

Cuando creamos un clima íntimo nos sentimos aceptados y apoyados, buscamos el bienestar del otro tanto como el propio, porque nos sentimos cercanos a su honestidad y valentía y deseamos comprender sin juzgar.

La intimidad va más allá de la privacidad y la confianza, aunque éstas resulten imprescindibles para propiciarla. Es compartir nuestro mundo interior con generosidad y coraje, no exentos de miedo sino a pesar de él y en este entorno nuestra experiencia resulta reparadora y a medida que se repite produce cambios permanentes en nosotros, haciendo que nos sintamos más a gusto con quienes somos y con un deseo mayor de compartirnos.

Pensamos que la tarea teatral fluye con mayor alegría en el quehacer común, en el descubrimiento y el conocimiento compartido y vivencial. Por eso los procesos formativos propuestos contemplan el trabajo sobre uno mismo y también la RELACION CON LOS OTROS, la creación conjunta y la posibilidad de llevar lo aprendido a los propios espacios personales.