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La trama del trabajo actoral

Extracto adaptado del libro: “El teatro como oportunidad”. Autoras: Isabel Montero y Mª Laura Fernández. Editorial Rigden 2012

“Lo primero que un taller tiene que enseñar a un actor es, pues, que todo – todas las facultades creadoras – lo encontrará en sí mismo[1].”Stanislavski, K.

Aunque el teatro se juega revuelto, nos gustaría en éste momento atender por separado algunas articulaciones de la práctica, como:

  1. Relaciones del acto teatral.
  2. Niveles de la actuación.
  3. Tiempos del drama.

 

  1. Relaciones del acto teatral

Cuando el actor sale al escenario, entra en relación al menos: consigo mismo, con sus compañeros de escena y con el público. Declan Donnellan plantea un hermoso y sencillo ejercicio dónde “la diana” se mueve entre estos aspectos: yo/tu/el espacio. En el ejercicio los actores acompañan el movimiento de su atención, en un continuo desplazamiento entre: el yo, el tú y el espacio.

  • La relación del actor consigo mismo, es el contacto íntimo con su ser y su hacer, para escucharse y atenderse a su manera. En el teatro, importa la congruencia entre lo que siente el personaje y lo que expresa la autenticidad resulta atrayente (a no ser que se trate de un personaje que tiene el objetivo de ocultar lo que siente).

 

  • La relación del actor y sus compañeros en la escena, es una relación yo-tu. Además escucharse a sí mismo, el actor tiene que estar en contacto con el otro, verlo con sus ojos de actor y además con la mirada del personaje.

 

  • La relación imprescindible en el teatro es la relación con el público. El teatro no se puede reducir a la expresión personal, la actuación es siempre para un público. La práctica de la relación con el público empieza por uno mismo. Si vemos al público como una proyección de nuestro juez interno, será difícil la entrega que requiere ésta relación.

 

 2) Niveles de la actuación

Sostiene Peter Brook: “La finalidad de un ejercicio de adiestramiento es reducir, estrechar más y más el área personal, hasta que quede revelado el origen de una mentira… el director descubre que cualquier técnica es aprovechable y que ninguna técnica lo abarca todo…sabe que pensamiento, emoción y cuerpo no pueden separarse, pero comprende que a menudo debe realizarse una fingida separación”[2].

 

El nivel corporal: cuerpo, voz, movimiento, acción, quietud. Cuando vemos a un personaje lo primero que notamos es su forma física, más tarde conocemos su ideología, sus emociones e intenciones, pero la impronta es el cuerpo. La expresión no verbal comunica casi todo. La voz también tiene todo un aspecto que va más allá del contenido de las palabras: la entonación, el ritmo, la fluidez, a veces pesa más que lo que se dice.

El nivel mental:pensamientos, ideas, imaginación, confusión, palabras. La conciencia más inmediata y también lo caótico del inconsciente que sustenta el arte con metáforas y transfiguraciones.

El nivel emocional: dicha, dolor, alegría, miedo, tristeza, rabia, éxtasis, inquietud, ganas de matar, ilusión por volar, la emoción concede vida a la actuación. El actor reconoce las propias emociones y las conjura para poder alcanzar los niveles que la actuación requiere.

 

3) Tres tiempos del drama

Como sabemos en la obra dramática contamos con tres tiempos básicos que nos ayudan, que una vez conocidos podemos “romperlos” para crear nuevos estilos, generalmente nos encontramos con: un principio, un nudo o desarrollo y un final.

El principio o introducciónes el momento de presentar la situación por medio de algún personaje o más de uno, y empezar a respirar el clima de la escena.

El nudo o desarrollo es el tiempo clave dónde surgen problemas, dificultades, conflictos. El status quode la introducción se resquebraja. El conflicto puede ser internode un personaje, o de relación entre diferentes voluntades. También encontrarnos conflictos con el entorno, el destino, la vida.

El desenlace o final ¿cómo acaba la cosa? El final puede ser: abierto, cerrado, clarísimo, confuso, relajado, esperanzador, tormentoso… sea como sea, es un cierre, en el aquí y ahora, “este cuento se ha acabado”.

Estos tiempos del drama son inherentes también a los procesos humanos y naturales. En palabras de David Mamet: “Nuestra comprensión de la vida, nuestro propio drama se resume en tres partes: Había una vez… Pasaron los años… Y un día”[3]Es una estructura por todos conocidas: nacimiento, vida y muerte. Una Gestalt que se abre, se desarrolla y se cierra. Y lo que nos importa en El teatro como oportunidad es que puedas recorrer el camino, bajando la autoexigencia y disfrutando del viaje!! Nos vemos!!

 

[1]Stanislavski, K. “El arte escénico”. Editorial Siglo XXI. 2007

[2]Brook, P. “El espacio vacío”. Ediciones Península. 1997.

[3]Donnellan, D. “El actor y la diana”. Editorial Fundamentos 2007.