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Kantor, y su impresionante Teatro de la Muerte

By 14 septiembre, 2012No Comments

Tadeusz Kantor (1915-1990) fue pintor, escenógrafo, autor y director teatral. Recibió la influencia del constructivismo, del dadaísmo y del surrealismo y creó un teatro dónde  la vida en el escenario se mezcla con la muerte. En 1975 presentó su obra maestra “La clase muerta”, que dio nacimiento al llamado Teatro de la Muerte. Durante la II Guerra Mundial en plena ocupación nazi de Polonia, Kantor inició un teatro clandestino, el Teatro Independiente, y después de la guerra en 1955 fundó el grupo Cricot 2 que dirigió hasta su muerte.

Los temas del amor y la muerte, el individualismo, el temor, la soledad, son muy frecuentes en toda su obra, Kantor llamaba a sus creaciones: “confesiones pasionales” y en ellas es imposible desligar la faceta de dramaturgo de la del artista plástico, mezcla la pintura, la escultura y el teatro. El  Cricot 2 se opone al teatro que se limita únicamente al texto “un teatro reducido a un papel subalterno, sobre todo en relación con la literatura, un teatro que se envilece cada vez más como una estúpida reproducción de las escenas de la vida, que pierde irremediablemente el instinto de teatro, el sentido de la libertad creadora y las fuerzas de su propia forma de expresión y acción”.[1] En sus investigaciones sobre la autonomía del teatro no pretende eliminar el valor del texto y la literatura, sino que se propone hacerle caer el caparazón anecdótico, dice: “Si el lenguaje se ha transformado en una máscara, hay que arrancar esa máscara”[2]Cómo vemos estos fundamentos se repiten en distintas corrientes de la vanguardia teatral, que se oponen a la primacía de la palabra y al exceso de realismo y naturalismo en los escenarios.

El teatro de vanguardia no quiere imitar la vida, tanto es así que Kantor presenta su teatro de la muerte, un teatro que suprime las líneas convencionales, las normas cotidianas de la vida y devuelve la libertad al comportamiento artístico, dice Kantor: “No se trata de que el artista transforme la realidad cotidiana, simplemente la toma y la abraza. Se transforma a sí mismo en ese proceso sin ejemplo, cambiando de condición y función, siendo al mismo tiempo y alternativamente vencedor y víctima[3]”. Los argumentos de las obras de Kantor eran traducciones de su propia vida llevadas hasta las últimas consecuencias, con figuras evocadoras de su infancia en Polonia que se agitan en un baile desarticulado y nostálgico. En su obra “Willopole Willopole”, partió de una fotografía de su padre tomada en la víspera de su partida a la guerra, de la cual nunca retornó, Kantor desarrolló la obra sobre el concepto del hombre que va a la guerra marcado por el signo de la muerte. En un fragmento de “Los clichés de la memoria” encontramos: “En nuestro archivo de la memoria hay ‘ficheros’, clichés registrados por nuestros sentidos. Se trata, de detalles que aparentemente carecen de importancia, pobres restos, fragmentos… ¡inmóviles! (…) En la cámara de la imaginación y de la memoria viven personajes humanos, que no pertenecen a nuestra vida diaria. Tratan desesperadamente de reconstruir, con su memoria difuminada, aquello que fue su vida, su felicidad o su miseria. Sólo les quedan palabras inútiles, letanías recitadas sin fin y sin esperanza”[4] .

En su libro “El teatro de la muerte”, Tadeusz Kantor, escribe: “El arte es una manifestación de la vida. Lo más precioso es la vida, algo que se vuela, que pasa. La vida es una carrera, lo que queda detrás por más que se transforme en mitos, molesta la carrera. Sólo lo que acompaña a la vida, esa carrera del instante, lo que pasa, sólo eso es precioso… El pasado se transforma fácilmente en una sobrecarga. Hay que cerrar implacablemente sus etapas sucesivas, y dejar sólo lo que en una situación nueva se transforma también, lo que modifica su actualidad de modo inesperado.[5]”. El teatro de Kantor presentifica un pasado que se adhiere al presente, jugando con las contradicciones humanas. En éste teatro, los temas más tristes y difíciles pueden ser tratados desde la ironía y el humor logrando conmover profundamente. Kantor se adentra en caminos propios que no imitan a los de ningún otro, dónde los actores no interpretan “Son” y el escenario ya no representa sino que “Es”.  Mencionamos su obra por tocar en profundidad los grandes temas que nos implican a todos: la vida y la muerte, como dos grandes fuerzas cuya innegable presencia nos señala nuestra naturaleza humana.



[1] Ídem

[2] Kantor, T “El teatro de la muerte”. Ediciones dela Flor. 2003.

[3] Ídem

[4] Extraído de Internet  www.tierradegenistas.blog.com. Fecha 17/2/2010

[5] Kantor, T “El teatro de la muerte”. Ediciones dela Flor. 2003.

El teatro

Author El teatro

Mª Laura Fernández e Isabel Montero son las autoras del libro: "El teatro como oportunidad". Un enfoque del teatro terapéutico desde la Gestalt y otras corrientes humanistas. Trabajan en el Institut Gestalt de Barcelona, con "Teatro y Gestalt".

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