teatro y psicología

El juego, un gran aliado

By 29 septiembre, 2014No Comments

Juego, teatro y Gestalt

Decimos a menudo que, en el teatro, tenemos un importante aliado que es el JUEGO.

El juego es un espacio mental, situado entre la fantasía y la realidad. Fantasía en tanto que lo que ocurre y como ocurre es fruto de nuestra imaginación y de dejarnos guiar por las consignas generadas por ella.
Pero va más allá, el juego no se queda en la mente y aparece en la realidad cuando actuamos y ponemos en acción aquello que imaginamos y nos movemos, hablamos o nos relacionamos en base a las premisas que mentalmente hemos ideado.

No podemos prever lo que pasará.
Existe una estrecha relación, entre lo interno y lo externo, es decir, entre lo mental y emocional, y lo físico. Así, lo que imaginamos produce unas conductas externas, que al convertirse en acción, producen nuevas sensaciones, emociones e ideas, las cuales generan nuevas acciones, imposibles de planificar o prever con antelación, ya que se desarrollan unas a consecuencia de las otras, en el tiempo y lugar presentes.

El papel transformador de los elementos!
En este sentido vemos que los elementos físicos, como el atrezzo y el decorado, aunque no son imprescindibles pueden ser muy útiles, justamente por las sensaciones externas que proporcionan y que nutren a las internas. La expresión inglesa para “ponerse en la piel de otro” es “put in another person’s shoes”, es decir ponerse en los zapatos del otro, lo que implica que desde el calzado que el otro ha elegido y usa, entendemos su caminar y entendiendo su caminar, descubrimos su manera de ser.
El juego infantil es un ejemplo maravilloso: un trozo de tela a modo de cola para ser un tigre, o una caja de cartón para viajar en el Titanic. El objeto nos condiciona físicamente, nos hace actuar de manera distinta a como lo haríamos sin él o con uno distinto, y nos hace sentir y pensar de una determinada manera.
La escenografía y el atrezzo pueden usarse para modificar la acción interna y externa del actor, jugando su propio, pequeño y complementario papel transformador.

Los adultos también jugamos!
El juego, para el adulto, es un contexto liberador. Desde nuestra mente adulta identificamos jugar con fingir, pero el juego va más allá de la simulación, y es en éste matiz en el que encontramos su riqueza más profunda: no se trata de “hacer como que” si no de HACER en mayúsculas, de comprometerse con el personaje y con la acción completamente, con el cuerpo, la mente y la emoción, situándonos a cada instante en cada instante, haciendo de la fantasía realidad y de la realidad fantasía.
Y, aunque a nuestra mente adulta le cueste valorarlo de éste modo, el juego nos aporta profundidad, ya que el juego es verdad en ese momento concreto. La espontaneidad que tanto nos cuidamos de reprimir, se deja la puerta abierta. A través del personaje surge nuestro ego en el sentido integral de la palabra, surgen nuestros deseos, trabas y demandas ocultas y, para sorpresa nuestra, surge la belleza de la conducta humana, en nuestro ser como actores o frente a nuestros ojos como público. Podemos entonces observar la vida, lo que significa ser humano, con sus luces y sus sombras, y podemos aprehender todas las tonalidades de la realidad, la realidad que nos rodea y la que nos habita.
Nos ponemos otros zapatos y jugamos a ser otro, alguien que necesariamente va más allá de nosotros, que es distinto, que nos confronta a otros objetivos, a otros retos, a otras necesidades, a otra manera de resolverlas, y desde el placer del juego, a nuestras propias dificultades y sobre todo, a nuestro potencial.

Sólo hay que calzarse y echar a andar.

El teatro

Author El teatro

Mª Laura Fernández e Isabel Montero son las autoras del libro: "El teatro como oportunidad". Un enfoque del teatro terapéutico desde la Gestalt y otras corrientes humanistas. Trabajan en el Institut Gestalt de Barcelona, con "Teatro y Gestalt".

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