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La escucha en el escenario

By 20 septiembre, 2016No Comments

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Cuando hablamos de escucha en el trabajo teatral hacemos referencia a algo que va más allá de la percepción sensorial y de la atención y que es fundamental en el trabajo del actor tanto en la improvisación como en el teatro de texto.

En nuestros talleres y clases nos aproximamos a la experiencia teatral sobre todo a través de la improvisación, una de las técnicas más sencillas y ricas de las que disponemos para profundizar en la interpretación y en la búsqueda de sus efectos terapéuticos, y que consideramos imprescindible para entrenar la escucha.

Lo que hace que el público se interne en la historia que está viendo sobre el escenario es que sea creíble y -cómo demostró en su momento el teatro pobre, por ejemplo- la veracidad no la aportan elementos escenográficos, sino la interpretación de los actores. Ellos y el público, son lo único realmente imprescindible en una representación teatral.

En nuestro cotidiano advertimos con desagrado la impostura y, sobre el amplificador que es el escenario, el actor que en lugar de “hacer”, “hace como si” saca de inmediato al espectador de la ilusión de realidad. Los ejercicios de improvisación nos obligan a estar atentos, ya que no podemos anticiparnos a lo que sucederá al no disponer de antemano del argumento: no sabemos qué ocurrirá, qué dirá el otro, cómo reaccionará, qué hará. Y, aún más importante, no sabemos cómo reaccionará nuestro personaje.

En realidad, esa es la clave para que la interpretación resulte creíble para el espectador y que perciba que lo que está viendo ocurre por primera vez.

La escucha teatral es un estado de receptividad que nos permite situarnos en la realidad del personaje y su entorno, prestar atención a lo que ocurre en cada instante y permite reaccionar de forma espontánea a aquello que sucede tanto externa como internamente. No es el actor el receptor, el que presta atención, el que aplica sus filtros subjetivos a lo que está pasando y el que reacciona en función de todo ello, sino el personaje que crea el actor en ese mismo momento y que se ve conmocionado –o no…- por el otro.

Solo hay una manera de conseguir ésta disposición en el escenario y es la práctica y, la improvisación, al generar infinitas e imprevistas situaciones, es el espacio perfecto para situarnos en el aquí y el ahora. Cuando estamos conscientes y presentes reaccionamos naturalmente a los sucesos, tal y como nos pasa a cada momento en nuestra vida cotidiana, lo que hace al personaje transparente para el público que puede adivinar en su reacción cómo es, le da pistas o muestra claramente lo que le interesa y desea, sus objetivos, sus emociones y sus contradicciones…

La escucha tiene más que ver con poner la atención fuera de nosotros, más que con uno mismo, de permitirse recibir y reaccionar, como un instrumento de percusión que resuena y vibra de una manera singular, a un impacto también único. El resultado es orgánico, es decir, surge con naturalidad de la realidad existente en el escenario, las reacciones y las relaciones fluyen retroalimentándose, y surge la verdad escénica frente a los ojos de los espectadores.

La escucha es ver realmente al otro, más allá de la propias fantasías o expectativas y, cuando lo vemos, lo escuchamos, tomamos contacto, lo propio se despliega. Si, en cambio, solo buscamos en nuestro interior, podemos quedar aislados de lo que de verdad está sucediendo en el encuentro, lo que impide que surja la magia del teatro y la ficción se haga realidad.

El teatro

Author El teatro

Mª Laura Fernández e Isabel Montero son las autoras del libro: "El teatro como oportunidad". Un enfoque del teatro terapéutico desde la Gestalt y otras corrientes humanistas. Trabajan en el Institut Gestalt de Barcelona, con "Teatro y Gestalt".

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