Isabel Montero (Barcelona, 1970)

Hacer teatro es alargar la infancia...

Leí una vez, que Marcello Mastroianni, decía que “Hacer teatro es alargar la infancia, jugar a hacer saltar hacia atrás el momento de morir”. Hace quince años no hubiera entendido nada de esta frase, porque el teatro no llegó a mi vida por vocación, al menos consciente, sino por casualidad. Estaba buscando algo que tuviera relación con la creatividad, aunque no supiera muy bien que era “eso” de la creatividad, intuía que la necesitaba. Estaba tan pérdida que no sabía si hacer un taller intensivo de teatro o hacer uno de cerámica, macramé, de ganchillo, pintura o “puntas de coixí”, no tenía nada claro, pero tuve la lucidez y la fuerza para acercarme a una escuela de teatro y me matriculé.Y aquí empezó todo. Recuerdo a Karina y Gurene, mis maestras en el arte del teatro, cuando el primer día de clase les pregunté: “¿Aquí no se hace el ridículo, verdad?”. Y ellas me respondieron: “…sí, todo lo que hacemos aquí puede ser ridículo, ¡atrévete a probar!”.

Y así empecé en el mundo del teatro y del clown, me formé durante cuatro años en su escuela, transité multitud de personajes, a los que estoy muy agradecida porque me han permitido divertirme, observarme, darme cuenta de mis mecanismos de defensa y de mis respuestas automáticas, me han enseñado a expresar mis/sus emociones, me han hecho flexible y me han permitido ampliar mi repertorio de respuestas frente al mundo.

Al terminar la formación mi profesora de interpretación me propuso formar parte de la compañía de teatro profesional de la escuela y al mismo tiempo me ofreció formarme en lo que ella llamaba: “Mi pedagogía teatral y de dirección”. ¿Cómo se enseña el arte del teatro? ¿Cómo se forma a actores? ¿Cómo se dirige un montaje teatral? comencé a buscar y encontrar, hasta que finalmente fui profesora de interpretación y cuerpo en la misma escuela.

Paralelamente había empezado a conocer el Institut Gestalt a través de la PNL, posteriormente hice la Formación de Terapia Gestalt, donde a pesar de no entender nada al principio, sentía la certeza de estar en el lugar adecuado. Lo primero que me sorprendió fue ver que la Terapia Gestalt era la terapia del aquí y ahora, lo mismo que experimentaba en las improvisaciones teatrales, donde lo importante es trabajar con el presente, entregarte, probar, arriesgar. Recuerdo a mi profesora de teatro que nos decía: “no te prostituyas en escena, es un lugar sagrado”, queriéndonos decir que fuéramos sinceros los unos con los otros, honestos con nosotros mismos, que expresáramos y accionáramos tal y como nos sentíamos aquí y ahora.

Fue durante la formación de Gestalt con Pepa del Olmo y Paco Sanchez, y luego leyendo el libro de  Francisco Peñarrubia: “Terapia Gestalt, la vía del vacío fértil”, cuando descubrí que Fritz Perls bebió de las fuentes del teatro para la creación de la Terapia Gestalt. A medida que iba avanzando en estos dos terrenos de forma paralela, me di cuenta de que muchos de los ejercicios y juegos teatrales, se podían ampliar con un vaciado y una elaboración que iba más allá de lo puramente artístico y eso ayudaba al actor a darse cuenta y poder elegir cómo actuar, responder, relacionarse, comunicarse con los demás y consigo mismo de forma distinta. Por otro lado las dinámicas que hacía en la Gestalt, proponían situaciones que podían trabajarse desde lo teatral, por ejemplo el trabajo con las polaridades, visualizaciones, la silla vacía, el trabajo con el cuerpo, los modelos de comunicación, etc.

Conocí el trabajo de Ramón Resino y con él pude experimentar cómo se trabajaba el teatro desde la gestalt, una experiencia inolvidable y sobre todo muy auténtica. Al acabar mi formación de Gestalt estuve 4 años como observadora de un grupo de formación de terapeutas, para seguir aprendiendo desde otro rol. No puedo dejar de decir que para mí la Terapia Gestalt ha marcado un antes y un después en mi vida, me ha ayudado a abrir muchas puertas, una detrás de otra, o muchas al mismo tiempo, da igual, ha sido como encontrar el camino a casa, a un lugar más tranquilo, me ha enseñado a mirarme en el espejo y verme, y sobre todo a responsabilizarme de lo que veo. Y de lo que aún no veo. Esa es la semilla de la Gestalt en mí, caminar hacia la libertad de ser yo misma.

También me he formado el trabajo corporal de Río Abierto y de Centros de Energía, que fueron para mí una oportunidad para ver como lo expresivo, el trabajo con el cuerpo, el movimiento, la voz, los personajes, la creatividad, se unían al trabajo sobre sí en un camino hacia el Ser más profundo de cada uno. A través de la integración de lo psico-corporal, he aprendido que se puede tender un puente hacia lo espiritual, hacia el encuentro real con “LO” que hay detrás de todos los personajes.

Me he formado también en Coaching Ontológico, en la Escuela Europea de Coaching, en Barcelona, donde he ampliado mi gama de herramientas para el acompañamiento a personas en su proceso personal. Y he realizado Workshops en el ámbito artístico con: Merche Ochoa, Ale Risorio, Gabriel Chamé Buendia, Marcelo Katz, Raquel Pérez, Andrés Corchero.

Soy miembro Titular de la A.E.T.G (Asociación Española de Terapia Gestalt) y autora junto a Mª Laura Fernández del libro “El teatro como Oportunidad. Un enfoque del teatro terapéutico desde la Gestalt y otras corrientes humanistas”, Editorial Rigden 2012. Y aquí estoy, en el Institut Gestalt de Barcelona, con Laura, compañera de camino en esto de el teatro, con quién siento que me he encontrado para realizar un largo recorrido de investigación, búsqueda y profundización hacia esto que llamamos “El teatro como oportunidad”.También imparto talleres de teatro en la Formación de Terapia Gestalt en Barcelona y otras ciudades

Y si al principio he hecho referencia a las palabras de Mastroianni, sobre el teatro, termino con las de Reinhardt: “… creo en la inmortalidad del teatro. Es el escondite más dichoso para todos aquellos que han guardado secretamente su infancia en el bolsillo y se han ido con ella a jugar hasta el fin de sus días” . Tal vez por esto continúo formándome en clown, como un espacio para seguir jugando..
No puedo ni quiero terminar esta presentaciónsin agradecer profundamente a mi compañera Laura la pasión y la entrega que ha puesto en este trabajo y su amor por el teatro, gracias Laura!!!

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