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teatro y gestalttecnicas teatrales

Improvisar es practicar la aceptación

By 26 julio, 20164 Comments

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La improvisación teatral es una técnica libre por definición. Una de las formas en que se  acostumbra hacer es plantear, de manera esquemática, una situación para desarrollar en el escenario, definiendo a penas los personajes, el lugar dónde se desarrolla la escena y el conflicto. A partir de ahí, todo lo que ocurre se va creando y generando sobre la marcha, construyendo y viviendo cada momento a partir de lo que ya se ha dicho o hecho, y sobre las demostraciones emocionales de cada personaje.

Una de las pocas reglas -si es que puede definirse como tal- con la que se trabaja es muy sencilla, pero fundamental y no tan fácil de seguir como puede parecer a priori. Se trata de “no decir nunca que no”, no negarse a las propuestas lanzadas por nuestros compañeros de escena, no bloquear el desarrollo de la improvisación.

Aquello que plantea un personaje a otro debe tomarse e integrarse de un modo u otro en el desarrollo de la escena. Por ejemplo, si un personaje dice que en quince minutos van a cerrar el bar en el que se encuentran, el otro tiene que reaccionar a esa verdad. Integrar no necesariamente significa someter a nuestro personaje a todas las propuestas del otro, pero si tiene que contradecir es necesario que sea con una propuesta válida desde la situación y el personaje.

Esta sencilla norma es muy importante a nivel teatral ya que permite que el argumento se desarrolle de forma plenamente espontánea. Cuando improvisamos tendemos a idear individualmente una historia que nos lleva a un final que posiblemente imaginamos. Cuando este hilo argumental propio se rompe por la propuesta del otro y la integramos, estamos aportando realismo a la escena, hacemos crecer en complejidad lo que ocurre y, especialmente, lo que le pasa a los personajes.

Los actores tienen que estar en disposición de dejarse influenciar por la situación y los demás personajes, como ocurre en la propia vida: aunque hayamos dado mil vueltas a cómo va a desarrollarse una situación en el momento en que ésta se da, nuestras previsiones de poco habrán servido. Fuera del escenario reaccionamos y nos adaptamos a cada instante al curso de los acontecimientos, tal y cómo nos sentimos en ese momento e influidos también por el contexto en el que nos encontramos.

Por otro lado, el tomar la realidad tal y como se presenta nos exige tener la mente en el aquí y el ahora, lo que a su vez es imprescindible para vivir con consciencia y poder darnos cuenta de aquello que se moviliza en nosotros. Podríamos decir que la consigna de “no poder decir que no” en la improvisación es una incitación a aceptar.

En primer lugar es una oportunidad para aceptar lo que viene del otro: su discurso, sus emociones y observar qué efecto tiene en nosotros, así como permitirnos una reacción franca a lo que ocurre. Aceptar no quiere decir tener que soportarlo o resignarnos, sino ver que él otro es así, o siente de esa manera o piensa como piensa y a partir de esa aceptación podemos decidir que hacer.

Por otro lado nos induce a aceptar la experiencia, sea como sea ésta, a percatarnos de lo real, que es lo que ocurre en éste lugar y en éste momento. Tanto si es una experiencia agradable o desagradable, aceptarla es la manera de poder observarla como tal, comprenderla y poder actuar.

La improvisación teatral, como hemos comentado en otros post, es una magnífica herramienta de expresión, experimentación, observación e integración y, además es un recurso infinito, tanto como lo son la imaginación o la creatividad.

Nos pasamos el día improvisando, somos creativos porque la vida cambia momento a momento, tal vez lo que nos cuesta más es aceptar… Por eso más allá de los credos, a menudo nos viene bien recordar esta frase muy conocida y atribuida a diversos teólogos:

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia; viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez…”

El teatro

Author El teatro

Mª Laura Fernández e Isabel Montero son las autoras del libro: "El teatro como oportunidad". Un enfoque del teatro terapéutico desde la Gestalt y otras corrientes humanistas. Trabajan en el Institut Gestalt de Barcelona, con "Teatro y Gestalt".

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Join the discussion 4 Comments

  • Roberto dice:

    Que consejo me darías para practicar improvisar con mi propia familia en este confinamiento y transmitir esto a todos de forma divertida.gracias

    • El teatro dice:

      Hola Roberto, gracias por tu mensaje! Una buena opción es tomarlo como un juego en familia, por ejemplo podéis escribir títulos secretos en papelitos, podrían ser frases o títulos de películas, o tan solo una palabra. Estos títulos los vais sacando al azar y entre dos podéis construir una historia a partir de ese título. Mientras el resto hace de público, puede ser una historia poco convencional y que sorprenda al “público”. También os podéis grabar y luego mirarlo juntos. Que sea divertido!! Saludos y muchos ánimos!

  • jorge bertarini dice:

    Soy un adulto mayor (74 años) y hace algunos años comenze a hacer teatro,junto a mi esposa:todas las obras que hicimos siempre se trabajaron con un texto previo,que habia que memorizar.Este año,y con un nuevo profesor,empeze a hacer teatro jugando con la improvisacion, me resulto fantastico este sistema,y el leer vuestros comentarios me ayuda a mejorar esta tecnica,para nada facil,pero sumamente agil y creativa.-

    • El teatro dice:

      Muchas gracias por tu mensaje Jorge, nos alegra que sea útil para vosotros. La verdad que es una técnica que ayuda mucho, es muy lúdica, y como tu dices es ágil y creativa.
      Un abrazo!

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