Uta Hagen:La actuacion como verdad personal:2ª Parte

Uta Hagen

 

 

 

 

 

 

 

 

Uta Hagen, hace mucho hincapié en la espontaneidad, “no olvides que en tu vida cotidiana, en todas las formas posibles de dramatización espontánea, tu propio ser es siempre el eje central, no se trata de copiar comportamientos, se trata de buscar y encontrar la infinidad de facetas y aspectos que se manifiestan en el alma y en la imaginación del actor. Como pedagoga Uta Hagen da mucha importancia a la preparación técnica del actor, divide estas técnicas en las técnicas externas y las técnicas humanas.

En cuanto a las técnicas externas se centra en tres aspectos fundamentales: el cuerpo, la voz y la dicción:

-El cuerpo es el instrumento más visible mediante el cual se comunican los pensamientos y emociones más sutiles. Su trabajo se centra en el entrenamiento del movimiento corporal hasta conseguir la capacidad responder de forma espontánea a los estímulos de los diferentes personajes sin interferir en las reacciones humanas del actor.

– La voz la considera un instrumento fundamental que hay que aprender a templar para conseguir la flexibilidad necesaria que permita darle voz a todos los personajes. Su idea es poner la voz al servicio del personaje, sin necesidad de utilizar estrategias que hagan estar al actor demasiado tenso y pendiente de sí mismo.- La dicción, es

-La dicción es considerada por ella, como el instrumento que diferencia al actor de los demás artistas de las artes escénicas, su objetivo es conseguir una dicción sin afectaciones ni superficialidad. Leer más

UTA HAGEN: LA ACTUACIÓN COMO VERDAD PERSONAL.1ªparte

"Vistiendo el personaje" Formacion Teatro y Gestalt 2013

 

 

 

 

 

 

 

Uta Hagen (Alemania 1919- 2004): fue actriz, profesora y teórica del Teatro y de la actuación. Como pedagoga ha sido una de las maestras más importantes e influyentes en la actuación y en el teatro de los Estados Unidos en los últimos cuarenta años. En su libro “Un reto para el actor”, Uta Hagen, considera fundamental profundizar en la comprensión de la propia personalidad para la actuación ya que “los componentes básicos de los personajes que encarnaremos residen en algún lugar de nuestro ser”. Sostiene que la lucha por conocerse a uno mismo no termina nunca y que es necesario ahondar en los sentidos físicos, en la propia psicología y emociones para lograr la autenticidad en escena. Para ella en la actuación se trata de aprender sobre el comportamiento, los conflictos y las relaciones humanas, ya que para poder representar a otros seres humanos hay que tener un cierto conocimiento sobre uno mismo. “Entendí perfectamente que debía aprender a ampliar el concepto que tenía de mí, y ahondar en la idea de quién era yo en realidad si lo que deseaba era implicar a mi alma y ponerla al alcance de los diferentes personajes.También valoraba la relación con los otros actores como parte del aprendizaje, “Si estás durante un tiempo con otro actor y tu interpretación no varía, eres un mal actor”. Creía en una interpretación que debía cambiar e ir modificándose sobre la marcha, según la identidad de los otros actores, la respuesta del público y el humor, decía: “Nadie nunca aprende realmente cómo se hace. El estudio de la conducta humana es infinito. Nunca lo vas a entender completamente y eso es lo maravilloso”. Leer más

Fritz Perls, el creador de la terapia Gestalt y su contacto con el teatro. (Reinhardt parte 1)

El teatro de principios de siglos XX en la ciudad de Berlín, dónde vive Fritz Perls,  es influenciado por las nuevas corrientes del pensamiento y la cultura, el teatro deja de ser reino exclusivo del cristianismo burgués para convertirse en un foro del pueblo, que apunta a la conciencia del hombre y comienza a hablar sin tapujos. En las artes pláticas se empieza a pintar en forma más salvaje, se muestra lo caótico o desastroso sin maquillar la realidad. Escribe Nietzsche en “El origen de la tragedia”: “… el arte no es solamente una imitación de la realidad natural, sino un suplemento metafísico de la realidad natural, yuxtapuesto a la misma para contribuir a vencerla[1]

En el libro “Terapia Gestalt. La vía del vació fértil” publicado en el 1999, Francisco Peñarrubia comenta la relación de Fritz Perls con el teatro de Reinhardt, y en la nueva edición ampliada de este libro en el 2009 profundiza sobre los aspectos de la afición de Perls por el teatro y cómo estas experiencias influyeron en su forma de hacer terapia. Fritz Perls comienza a hacer teatro antes de convertirse en terapeuta, se dice que Perls amaba el teatro, su madre, Amalia, había sido una apasionada del teatro y la ópera.  En su juventud Perls trabajó como actor en la compañía de Max Reinhardt, que como ya hemos comentado fue un célebre director teatral que impresionaba tanto por su arte como por su carácter. Perls conoce a Reinhardt cuando es adolescente, con él aprende el oficio de actor y se siente atraído por la presencia de Reinhardt y por su manera de hacer teatro. Se dice que Perls quedó cautivado por éste hombre que estaba haciendo historia en el teatro alemán y posteriormente también en el cine, tanto en Alemania como en Estados Unidos, dónde tuvo que emigrar ya que como judío se opuso abiertamente al nazismo. En palabras de Perls podemos leer: “Max Reinhardt fue el primer genio creativo que conocí. Su idea era que los sueños de los escritores tenían que hacerse verdaderos… Nada quedaría sin ser revisado, hasta que la obra trascendiera en un mundo de realidad, dejando al mismo tiempo cabida a la fantasía del auditorio”[2].

El teatro de Reinhardt convida a la libertad y a la experimentación. Su forma de trabajar con los actores se asemeja a la de Stanislavski en que profundiza en el fuero interno del actor, pero deja un amplio espacio para la fantasía y la experimentación. Reinhardt realza el trabajo con el cuerpo y la voz de los actores, busca lo genuino en la actuación para que el actor se haga carne con el personaje y su actuación derive de un contacto íntimo con aquello que interpreta. El mismo Reinhardt se ocupaba de la formación de sus actores, experimentaba con la improvisación y buscaba que el actor se dejara ir con su propia creatividad. Con un estilo muy personal, Reinhardt siembra la semilla de lo que será la base del teatro moderno.

En su teatro también el público se ve implicado con fuerza en la historia, se lo sitúa de manera que quede inmerso en la acción. En las puestas en escena de sus obras, utilizaba decorados intimistas y sólo permitía la entrada a  un grupo muy reducido de espectadores que quedaban casi metidos en la escena. El objetivo de Reinhardt era que los espectadores pudieran captar hasta los gestos más sutiles de los actores, y la vibración de la escena alcanzaba todo el recinto. Posiblemente esto influyó en el modo de Perls de concebir la terapia grupal, en algunos de sus vídeos podemos observar que cuando trabajaba con una persona los demás participantes del grupo quedaban involucrados en la vivencia, como si el grupo constituyera una gran caja de resonancia.



[1] Nietzsche, F. “El origen de la tragedia”. Editorial Espasa Calpe. 2007.

[2] Citado en “El Berlín de Perls” por Annie Chevreux, A. Mandala Ediciones. 2007.

Augusto Boal más de 50 años de Teatro del Oprimido

Augusto Boal es el creador de un movimiento teatral conocido como Teatro del Oprimido, una corriente nacida en la década de los 50 en Brasil en torno a un principio esencial: que el teatro sea una actividad dedicada a mejorar la vida de grupos sociales menos favorecidos reconociendo la naturaleza de las opresiones para poder combatirlas.  Boal estudió dramaturgia y teatro en Nueva York, en el Actor’s Studio y se interesó porla Dramaterapia y el Psicodrama de Jacobo Levi Moreno. Creó un teatro útil a la vez que divertido y entretenido, que muestra a las personas nuevas perspectivas de su propia situación. Una especie de teatro social que tiene muchos seguidores en América Latina y en Europa (España, Noruega, Suecia, Londres).

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David Mamet, nos habla de los tres tiempos del drama y del vivir

teatro gestalt

En el libro “Los tres usos del cuchillo” David Mamet, uno de los ideólogos más reconocidos del teatro y el cine actual, sostiene que todos teatralizamos por naturaleza, teatralizamos cuando hablamos del tráfico, del tiempo y de nuestras vivencias. Haciendo uso de la exageración o la invención, alargamos, acortamos o transformamos nuestro drama personal, con las mismas estrategias de las que se valen los dramaturgos.

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